Crisis de crecimiento y saltos evolutivos

Hay días e incluso semanas en los que nuestros bebés y no tan bebés están algo más inquietos. Y no hablo de las rabietas o frustraciones puntuales que pueden tener en ocasiones, si no de etapas de una, dos, tres semanas donde nuestros niños parecen pequeños diablitos. Cuando mi hijo era bebé me hablaron de “crisis de crecimiento” y para mí fue como despejar una ecuación que me hizo comprender mejor por lo que estaba pasando mi hijo en cada una de estas fases de desarrollo. Si no habéis oído hablar del tema puede que este post os ayude a darle una explicación a esas semanas caóticas donde querrías desaparecer.

Estos periodos sensibles del desarrollo o fases de inquietud son etapas en las que los bebés experimentan cambios drásticos y muy rápidos, que no llegan a entender y por eso se sienten mal, lloran más, están más dependientes, y hasta parece que retroceden en cuanto a desarrollo se refiere. A mí saber más o menos cuándo le tocaba una etapa de estas me ha ido ayudando a prepararme para lo que venía, aunque las que sois madres sabréis que cuando llega la tormenta no es fácil lidiar con ella. Un libro del que hablé en mi Instagram es “Las semanas mágicas”, que alguien mencionó en una de nuestras reuniones de crianza y salí disparada a comprarlo.

Hasta ahora estas crisis con sus respectivos saltos evolutivos habían sido más o menos llevaderas. Pero esta vez lo he llevado algo peor. Nicolás cumplió 18 meses el 12 de julio y a su vez yo empecé a trabajar, por lo que se ha hecho aún más cuesta arriba. Durante estas semanas “mágicas” parecía que todo lo que había avanzado en cuanto a independencia y autonomía no había servido de nada. De repente, cada vez que le dejaba en la guardería volvía a llorar como un loco (creo que esto ha sido más fruto de mi incorporación al trabajo), le costaba conciliar el sueño hora u hora y media incluso mamando…Durante varios días se despertaba todo el rato, y cuando digo todo el rato me refiero a que no podía ni moverme un milímetro o levantarme de la cama, ya que quería estar pegado a mí o a mi teta 24/7. Mi bebote estaba mucho más exigente y demandante y si no le atendía de inmediato se ponía a llorar o se tiraba al suelo. Además, Nicolás me tiene mal acostumbrada, porque siempre ha sido un niño que apenas ha llorado, por lo que no estaba acostumbrada a estos episodios. Hacer las tareas de la casa me llevaba horas, porque además de seguirme constantemente por toda la casa, si no estaba con él mientras jugaba, entrábamos en bucle de lloros y enfados.

Él, que siempre había comido bien (además practicamos BLW desde los 6 meses), empezó a comer menos, aunque justamente esto era lo que menos me preocupaba ya que se pegaba unas maratones al pecho que ni de recién nacido 😀

Durante estas semanas he intentado por todos los medios hacerle entender que estaba ahí para apoyarle, pero también que no puedo estar siempre disponible al segundo, entre otras porque no tengo nadie más que cuide de él mientras cumplo con otras responsabilidades. Obviamente, durante estas semanas ellos ni entienden ni quieren entender, pero yo sabía que esto pasaba porque un salto evolutivo se aproximaba. Así que me puse en lo peor y pensé que a lo sumo esta fase duraría 3 semanas. Por suerte, ha durado “solamente” dos agotadoras semanas. Si habéis pasado por ello sabréis lo largos que pueden ser los días en plena crisis de crecimiento.

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Este fin de semana parece que se ha terminado la tormenta y el salto evolutivo ya se está viendo. Hasta ahora hablaba, en su idioma particular, pero desde que ha pasado esta última crisis he notado que repite todo lo que digo o dicen los que están a su alrededor. Es como si ahora entendiese mucho más y prestase más atención a las palabras que decimos el resto. Ya responde a ciertas preguntas y si le sugiero ir a hacer algo como por ejemplo lavarse los dientes, sabe perfectamente a qué me refiero y contesta mostrando su interés o desinterés en cada tarea. Es como si hubiese pasado de bebé a más niño en este medio mes.

Además, ahora muestra más interés por ejemplo por colorear, cosa que hasta ahora ignoraba, y hace garabatos más fácilmente. También ha aprendido a escalar cosas, algo que me da bastante miedito la verdad, porque la habilidad que tiene es increíble y puede escalar casi cualquier objeto, balda, sofá…de casa. Cosa que me ha dado mini infartos este fin de semana.

Ahora que ha pasado todo, me parece increíble que en tan poco tiempo puedan adquirir habilidades tan complejas y entiendo perfectamente que se perturben en pleno salto evolutivo, porque los cambios en su cabecita tienen que ser increíbles. Y esto es lo que saco en conclusión de todas las semanas mágicas por las que hemos pasado hasta ahora:

  • Cada día aprenderéis más el uno sobre el otro, cada día es una oportunidad nueva de aprendizaje para ambos. Y aunque haya en momentos que no veas la luz, a medida que tu hijo vaya creciendo será más fácil satisfacer sus necesidades.
  • Todos perdemos la paciencia en algún momento, es normal, somos humanos, no super héroes y hay días más límites que otros. Cuando veas que te desbordas pide ayuda, vete a otra habitación, respira un millón de veces, o sal a dar un paseo. Al fin y al cabo el estado mental y emocional de los padres es muy importante a la hora de no solo criar a nuestros hijos si no de guiarlos en estos momentos tan complicados. Pero nosotros, como padres, también necesitamos un respiro en ocasiones. No te sientas culpable por ello (te lo digo yo que me flagelo mucho :D)
  • Todo pasa, por difícil y largas que se hagan esas semanas, y lo mejor de todo es que tu bebé te sorprenderá con nuevas habilidades de las que vas a disfrutar en grande.

¡Espero que os sirva de ayuda el post de hoy¡

 ¿Conocíais los saltos evolutivos y las crisis del crecimiento?¿Cómo las afrontáis?¿Algún consejo?

6 comentarios en “Crisis de crecimiento y saltos evolutivos

  1. Mamá Pingüino dijo:

    Gracias por el post! Justo estamos en esta fase, parece ser. Mi hijo lleva unos días súper revoltoso y parece hasta incómodo en ocasiones. Lo achacaba a los dientes. Ahora se ha juntado también con que no quiere comer. Una amiga me comentó lo que tú has hablado pero no tan bien explicado! 😜

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    • Lorena Santamaria dijo:

      Gracias por pasarte guapa, si lo más difícil es controlarte como madre, porque hay veces en las que realmente es muy difícil lidiar con los berrinches y frustraciones que tienen. Seguro que nuestros esfuerzos dan frutos en unos adultos seguros de sí mismos y con buena autoestima 🙂

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  2. yentoncesmeconvertienmama dijo:

    Yo estoy pasando ahora por una y espero que no dure eternamente porque me está resultando demasiado difícil, de hecho he leído el post con los ojos vidriosos de lo agotada psicológicamente que estoy. Se pasa el día llorando por todo y solo quiere que este pegada a él como una lapa. Lo quiero con locura pero resulta tremendamente difícil y a veces me pregunto si lo estoy haciendo mal.

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