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Parto respetado y derechos del paciente. (Charla de Inma Marcos y Lorena Moncholí)

¡Por fin he sacado un rato para poder escribir un NUEVO POST!¡Aleluya!

La semana pasada estuve en una charla que impartían Inma Marcos y Lorena Moncholí. Si no las conocéis, la primera es una comadrona con más de 20 años de experiencia que desde el 2011 se dedica a atender partos en casa. Hija de madre matrona, Inma es una apasionada de los partos que aboga por partos respetados y dignos, y no hay más que escucharla hablar para sentir la pasión que siente por su profesión. Por otra parte, Lorena es abogada especializada en Derecho Sanitario, derechos en el parto y el nacimiento, negligencias médicas, familia y todo lo relacionado con la protección de la infancia y de la familia.

El año pasado ya asistí a charlas donde hablaban sobre el parto respetado y digno, pero esta vez fue distinto ya que pudimos escuchar experiencias y vivencias de primera mano de nada más y nada menos que una comadrona y una abogada en esta materia tan concreta.

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Si algo me llamó la atención de la charla de Inma Marcos fue lo determinante que puede llegar a ser la experiencia de parto para una mujer, y también para su bebé. Esta experiencia, para bien o para mal siempre marca un antes y un después y nos hablaba de cómo la confianza en que el parto vaya a salir bien puede, en efecto, determinar que éste salga bien. Obviamente, hay veces en las que no podemos evitar que algo se tuerza en los partos, pero ella dijo algo que aunque obvio, nunca me había planteado .Y es que la mayoría de los partos van bien y la mayoría de los bebés nacen sanos, por lo que nuestro pensamiento siempre tiene que tender a ser que todo irá bien.

Nos explicó que estaba probado que categorizar a una madre como embarazada de alto riesgo, en efecto la convierte en una embarazada de alto riesgo. Porque muchas veces el mero estrés que esas palabras producen en la mamá, hacen que se desencadenen otra serie de efectos negativos en ella y su útero. Hablaba de cosas tan básicas como la subida de peso que tenemos durante el embarazo y cómo muchas veces, al menos en este país, se presiona tantísimo a las mujeres embarazadas para que no suban excesivamente de peso, que se crea así un estrés añadido en estas futuras mamás. También habló de la importancia del trato del personal médico no sólo en el momento del parto, si no durante el embarazo y el postparto. Explicaba cómo una mala mirada en un momento decisivo, o un lenguaje corporal feo o despectivo, puede influir en el estado de ánimo de la embarazada, en su confianza en el proceso de parto o incluso en sí misma.

Pero hubo algo de lo que nunca había oído hablar y es la EPIGENÉTICA. O lo que es lo mismo, cómo la mujer embarazada es capaz de modificar la expresión de los genes de su hijo ya desde el útero, y hacer que aumente o disminuya la probabilidad de que su hijo sea obeso, hipertenso, diabético o tenga mayor predisposición a enfermedades cardiovasculares en el futuro. A mí esto es algo que me sorprendió mucho, porque nos explicó cómo la propia experiencia del parto, tanto si es positiva como si es negativa también afecta al bebé. Como existe una comunicación intrauterina, si por ejemplo la madre siente temor al parto o su parto fue algo traumático, esto se puede transmitir y el bebé puede que en un futuro no se sienta cómodo al oir hablar de su nacimiento (sin realmente saber el motivo), o incluso puede que ese bebé al tener sus propios hijos experimente ese mismo pavor que su madre tuvo al tenerla a ella.

No sé si habéis oído hablar de ello, pero a mí me fascinó. Nos contó una anécdota de una mujer joven y muy convencida de su capacidad para parir en casa que de repente entró en total histerismo y gritaba que se estaba muriendo. A esta mujer la acabaron llevando al hospital, porque su temor y desconfianza paralizaron el parto. Pues bien, lo interesante viene ahora. Cuando a esta mamá la vino a visitar su tía, la hermana de su madre, le explicó por primera vez que su madre durante el parto había sufrido una parada cardiorespiratoria y en efecto estuvo a punto de morir mientras paría. Y aquí es donde entra en juego la epigenética, esta mujer sin saberlo, tenía “grabado” ese temor que su madre vivió al parirla a ella y de ahí que entrase en ese estado donde su sensación era de muerte inminente, lo mismo que sintió su madre al parir. Claro que esto no pasa siempre, pero si tenemos en cuenta que nuestros partos también afectan a nuestros hijos, creo que es una motivación más para remar hacia partos más respetados.

Y la mayor sorpresa para mí fue conocer a Lorena Moncholí, ya que a Inma ya la conocía. Era la primera vez que oía hablar a una abogada sobre los derechos del paciente y más en concreto en este caso de las embarazadas. Me sorprendió gratamente saber que todo está recogido en la ley y que aunque much@s no lo piensen los pacientes tenemos prácticamente total libertad para tomar decisiones, y aquí no hay protocolos que valgan tipo “en este hospital ponemos vía intravenosa por protocolo” o “tenemos que provocarte el parto porque llevas con la bolsa rota X horas”. Esto me dio una gran alegría porque creo que si muchas mujeres o pacientes en general supiesen esto, habría muchas cosas que se podrían evitar ya que la ley nos ampara y algunos médicos u obstetras parecen no saberlo. Nos habló de casos especialmente graves y desagradables en los que luchando han conseguido que varios hospitales comiencen a cambiar sus malas prácticas e incluso recibir cartas de arrepentimiento y perdón por el trato que muchas mujeres recibieron durante su parto.

Lorena nos explicó que NUNCA es tarde para poner una reclamación en atención al paciente, NUNCA. Y que aunque no lo parezca, y aunque pensemos que nuestra queja va a caer en saco roto, no es así, y que poco a poco las cosas están cambiando por mujeres como ella y sus clientes que luchan porque esto cambie.

En mi caso tuve un parto excepcional, donde fui totalmente dueña de la situación y tomé decisiones conscientes y sin ser condicionada o presionada por el personal que me atendió, que por cierto fue de diez. Pero también conozco de cerca mujeres a las que se les ha hecho muchas cosas que no están permitidas sin consentimiento, que por cierto no se les pidió, aprovechándose de la situación de miedo y debilidad en las que muchas se encontraban. Ojo que con esto no quiero decir que parir en los hospitales sea de infierno, pero que hay muchas mujeres en silencio que han tenido experiencias muy malas con la excusa de “Es el protocolo”, “No hay más opciones”, “Toca cambio de turno”, etc…

Aunque es verdad que las mujeres cada vez van más y más informadas al parto, también es cierto que en el momento de la verdad, muchas sienten que su parto va a depender exclusivamente de quién le “toque” ese día. Esto por ejemplo, no es así. Y aunque seguramente mucha gente se me echará encima, Lorena explicaba cosas tan simples como que si una madre no quiere que le pongan oxitocina porque lleva X horas con la bolsa rota, no tienen que ponérsela, ya que ella es dueña de su cuerpo y por lo tanto la persona encargada de decidir. Algo que hasta ese día creía era que los médicos tenían la obligación de velar por nuestra salud, y Lorena nos explicó que esto no era así. Al ir a un hospital, ya sea público o privado, estamos contratando los servicios que ofrece ese hospital y por tanto podemos elegir cuáles tomamos y cuándo lo hacemos. Por lo que la obligación del personal médico no es si no la de ofrecerte distintas posibilidades para superar o gestionar la situación a la que te estás enfrentando, en este caso tu parto. Como es un tema extenso y bastante complicado de explicar si entramos en tecnicismo y leyes, os dejo este artículo que escribió sobre el plan de parto, donde explica que SIEMPRE tienen que respetarlo (“no matter what” como diría yo 🙂 )

¿Vosotras llevastéis plan de parto? ¿Cómo fue vuestra experiencia? ¿Tuvistéis un parto digno y respetado? ¿Paristéis en casa o en el hospital?