Nuestra lactancia “prolongada”

Y digo prolongada entre comillas porque no me gusta llamarla así, ya que la lactancia no tiene una duración establecida.

Cuando estaba embarazada recuerdo decirle a mi compañera de trabajo las ganas que tenía de que mi hijo naciese y darle el pecho. Era algo que me apetecía muchísimo y tenía confianza en que mi lactancia iba a ir viento en popa. No sé si ese optimismo influyó, pero lo cierto es que la lactancia ha sido y está siendo estupenda.

Los primeros días que tuve a mi bebé ya os comenté que perdió bastante peso y tuve que andar despertándolo para poder darle de comer de vez en cuando. Pero lo cierto es que desde el principio se enganchó muy bien. También es verdad que yo me armé de paciencia, porque el tercer día, cuando ya estaba en casa y me subió la leche el dolor de pechos era insoportable. No voy a deciros que esos días fueron de color de rosa. De hecho al principio y hasta que mi cuerpo se acostumbró, dolía y tuve alguna que otra grieta. Pero con paciencia y cariño todo fluye. Al principio, al contrario que algún bebé, Nicolás no tenía preferencia por una o por otra, pero hubo una semana en que no mamaba del pecho derecho y me empecé a agobiar. En estos momentos críticos es donde una mamá más apoyo necesita, y considero que NO necesita que alguien le diga que siempre puedes darle un biberón. Una madre que se ha decidido por la lactancia materna necesita apoyo no solo de su familia y amigos, si no que muchas veces también de una buena asesora de lactancia. Justo el día antes de que yo fuese al grupo que existe aquí en Vitoria de la asociación Besartean,  tuve suerte y Nico volvió a engancharse de los dos pechos estupendamente. Pero a todas esas madres que están agobiadas o piensan que no saben o no pueden hacerlo, si se puede chicas, solo necesitáis rodearos de la gente adecuada y si es necesario acudir a grupos de lactancia materna donde no solo os corregirán y os enseñarán a tener una lactancia exitosa, si no que conoceréis a madres en la misma situación y haréis piña. Siempre lo repito, pero el apoyo en las nuevas mamás es imprescindible, sobre todo cuando viene de gente que está pasando por la misma experiencia.

He de decir que al principio puede doler algo, pero siempre suele ser por mala postura o mal enganche, una vez corregido eso, si todo va bien y no hay complicaciones como grietas o mastitis por ejemplo, la lactancia no es dolorosa. Respecto al tema grietas, algo que aprendí es que el mejor remedio para curarlas es la propia leche, ni cremas ni nada, tu propia leche. Mi matrona me explicó que lo mejor era dejar secar una gota de tu propia leche después de cada toma y que la misma leche hidrataría la zona.

Otra cosa que no quiero olvidar es que por favor, y lo digo como consejo desde mi experiencia, os apartéis de los comentarios negativos como “a ver si engancha bien”, “a ver si coge peso bien”, y todos esos consejos que no ayudan a que nuestra lactancia avance. Y con esto no quiero decir que las mamá que eligen lactancia mixta o de leche artificial sean menos o estén tomando una decisión peor, que se la polémica que levanta este tema y no me quiero meter en camisa de once varas.

Nicolás estuvo con lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses como se recomienda, y mi hijo pesaba nada más y nada menos la friolera de 12 “kilitos” a sus 6 meses. Me parecía increíble que en tan poco tiempo y solo con mi alimento mi bebé pudiese coger tanto peso y crecer tan rápido. Y es que como siempre digo el cuerpo humano y la naturaleza son maravillosos. La gente me paraba por la calle para preguntarme qué le daba a mi hijo, yo me reía y les contestaba que tetita, que solo tetita. Y es que la clave es que la lactancia sea siempre a demanda. Es duro, lo sé, yo también pensé las primeras semanas que era una mujer con un bebé pegado a la teta 24 horas, de hecho un día conté 22 tomas!!Y yo pensaba, esto cuánto va a durar?Y lo cierto es que con el tiempo, y también con la introducción de alimentación complementaria, poco a poco las tomas se irán espaciando, lo prometo 🙂

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A día de hoy, Nicolás tiene 16 meses y medio y seguimos al pie del cañón con la lactancia. Hay temporadas que demanda más y otras que menos. Y aunque hay días que me desespero, no lo cambiaría. De hecho estoy segura de que el día que se destete me dará una pena enorme. Yo siempre digo que para mi la lactancia es mi varita mágica. Tiene unos super poderes que nunca había imaginado y es mi mayor aliada en muchas situaciones. Cuando se cae, o le ponen una vacuna, o está en plena rabieta, le calma y es increíble ver como en cuestión de segundos su respiración empieza a ser más pausada y se tranquiliza. Mucha gente te dirá que tu hijo te utiliza de chupete, y no es cierto, porque la lactancia aporta muchas más cosas de las que un chupete pueda aportar. El pecho no solo es alimento, es conexión, calma, protección, hogar, calor…Y eso, por mucho que te digan lo contrario un chupete no lo proporciona, así que no te utiliza de chupete no.

Por otra parte, la conexión que se crea entre mi hijo y yo en el momento de la lactancia es algo inexplicable. Nada se le puede comparar, y solo las madres que han dado el pecho pueden entenderlo. Tenerlo tan cerquita, olerlo, escuchar su respiración, ver cómo te mira a los ojos…

A día de hoy si está conmigo sigue durmiéndose mientras mama. Por las noches es mi mayor aliada y mi mayor enemiga la lactancia. Es genial porque en poco tiempo le calma y se queda dormido, pero como seguimos colechando hay noches en las que me desespero. Si se siente incómodo, o está incubando algo o está con los dientes, puede mamar millones de veces a la noche, con lo que eso conlleva (Cambia de posición, de teta, dolor de espalda, desvelos…). En esas noches digo “no puedo más”, pero luego pasa esa racha y pienso “no soy capaz de quitarle su tetita”.

Por cierto, si alguien os dice que el pecho no alimenta a partir de cierta edad, miente!La leche materna se va adaptando a las necesidades del niño según va creciendo por lo que si que alimenta. De hecho, la OMS recomienda la lactancia, si no me equivoco hasta los dos años de edad, junto a la alimentación complementaria claro está. Y digo esto porque en épocas en las que mi hijo a estado malo o incluso cuando hemos estado de vacaciones, la teta nos ha salvado. Siempre me tranquiliza saber que si come algo menos, al menos está alimentándose con mi leche.

Algo que mucha gente no sabe es que la lactancia no solo tiene beneficios para el bebé, si no también para la madre. Y los beneficios también son a largo plazo. En el posparto la succión ayuda a que nuestro útero se contraiga y vuelva a su estado normal rápidamente. De hecho puede que notes contracciones cuando des de mamar las primeras semanas y eso es buenísima señal. En mayor o menor medida, la lactancia también ayuda a perder peso de forma natural, en mi caso ya os dije que perdí muchísimo peso en un tiempo récord. Yo me paso el día con hambre desde que soy madre, pero lo bueno es que dando de mamar se pueden llegar a perder hasta 500 calorías al día. Lo que si que es importante es que te alimentes bien y comas sano, ya que eso te dará energía y hará que no pierdas más de lo que tu cuerpo necesita. Otro beneficio que descubrí una vez me convertí en madre es que (y de esto hay evidencia científica), reduce el riesgo de cáncer de mama, de útero, de ovarios…¿No os parece increíble?¡A mí me sigue sorprendiendo que seamos criaturas tan perfectas!

Pero no todo va a ser de color de rosa como os he contado. Y es que hay ciertas cosas que echo de menos, como por ejemplo poder ponerme cualquier tipo de ropa. Las madres lactantes sabéis de lo que estoy hablando y es que ahora todo lo que me pongo tiene que facilitarme la lactancia, por lo que la mayoría de vestidos los tengo apartados, o conjuntos de una sola pieza que no puedo abrir para dar el pecho…Además, hay en momentos que no me apetece darle teta por enésima vez, pero a su edad aún no entiende, así que ya pactaremos más adelante, espero!

Por último recordaros que hay varias cosas que facilitan la lactancia materna como el piel con piel, la tranquilidad e intimidad, por eso siempre digo que desde mi punto de vista las visitas al hospital deberían de estar limitadas. El chupete también es algo que no debería de introducirse hasta que la lactancia esté establecida, ya que la succión no es la misma. E insisto, yo no soy asesora de lactancia, pero todos estos fueron los consejos que a mi me dieron los profesionales y que me han ayudado a tener una lactancia existosa.

La lactancia puede ser dura y cansada, pero os aseguro que es también un regalo y algo que nos hace volver a conectar con nuestro yo más mamífero como siempre digo.

¿Cómo fue vuestra lactancia?¿Tuvistéis complicaciones?¿Hasta cuando distéis el pecho?

 

 

 

2 comentarios en “Nuestra lactancia “prolongada”

  1. Mamá Pingüino dijo:

    Me gusta mucho tu post porque explicas muy bien el tema. En mi caso también seguimos con lactancia materna a los 13 meses. Mi comienzo fue algo difícil pq me salieron grietas del horror en ambos pechos. Los médicos que me veían decía que El Niño tenía un agarre perfecto. Luego leí en el libro de Carlos González que a veces se producen cuando el bebé se duerme en el pecho y eso creo que fue lo que pasó. Me siento muy feliz por ello y la unión que tu describes es tal cual!

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